Trabajando con la Evaluación Normativa
Aplicando una Prueba Normativa a Noveno Grado.
30 de septiembre de 2005
En los pocos días que llevo trabajando con los chicos de noveno grado, he podido descubrir que algunos alumnos obtienen mejores resultados que otros en las tareas que se les asignan. Éste día, he decidido llevar a cabo una evaluación sobre Literatura Clásica. Los alumnos fueron enterados de dicha evaluación días antes, para que tuvieran tiempo de leer y repasar los clásicos literarios.
En primera instancia, organizo a los chicos de tal manera que no puedan darse copia, además, las claves de los exámenes son diferentes para cada fila de alumnos. Les doy sus exámenes, y tienen 40 minutos para resolverlo.
Mientras espero que terminen, comienzo a observar cómo hay algunos alumnos que mientras leen el examen pareciera que están recordando todo lo que estudiaron como si de una memoria fotográfica se tratase, mientras que otros, divagan en el vacío como esperando que los mismos dioses griegos les envíen los conocimientos a último momento.
Uno a uno van terminando de resolver sus exámenes, y van entregando sus resultados. Ya han pasado 40 minutos y todavía hay alumnos con los exámenes a medio resolver. Comienzo a retirar las hojas y a despachar a mis alumnos.
Finalmente estoy solo, me dispongo a revisar los exámenes y las notas que surgen van desde los increíbles 4 hasta los poderosos 10 - nota perfecta -.
Al siguiente día, doy a mis alumnos los resultados de la prueba. Aprovecho para poner de ejemplo al único alumno que obtuvo la nota perfecta, Nelson. Y recalco a los estudiantes que obtuvieron notas abajo de 6, que deben seguir el ejemplo de Nelson y mejorar sus notas, ya que con notas tan bajas no podrán lograr sus objetivos de vida.
Seguiré observando los cambios que ocurrirán en mis alumnos al implementar este tipo de evaluación, regida por la comparación entre un alumno que saca notas perfectas con uno o varios alumnos que no lograsen llegar al mínimo.
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